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Devocionales

Piezas cortas para detenerse en un pasaje, con una idea central lista para recordar y compartir.

Don Emiliano Ascencio

La fe en la vida cotidiana

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Hebreos 11:1 · Reina-Valera 1960

La fe nos acompaña en las decisiones pequeñas y en los momentos difíciles. Nos anima a comenzar el día con esperanza, a actuar con honestidad aunque nadie nos observe y a seguir adelante cuando todavía no vemos una solución.

Confiar en Dios no significa que nunca tendremos dudas. Significa que podemos llevarle nuestras preocupaciones, pedir sabiduría y dar el siguiente paso con valentía. Esa confianza también se expresa en lo que hacemos: al escuchar a quien sufre, ayudar a quien lo necesita y tratar a los demás con amor. Como recuerda Santiago, la fe cobra vida en nuestras obras.

Cada día ofrece una oportunidad para vivir esa fe: en casa, en el trabajo y en nuestras relaciones. Aun un gesto sencillo puede convertirse en testimonio de esperanza.

Don Emiliano Ascencio

Vivir en amor cada día

Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios.

1 Juan 4:7 · Reina-Valera 1960

Vivir en amor comienza en los momentos más sencillos: escuchar con atención, hablar con respeto, tener paciencia y ofrecer ayuda sin esperar algo a cambio. En casa, en el trabajo o en la calle, cada encuentro nos da la oportunidad de cuidar a otra persona.

La Biblia describe el amor como paciente y bondadoso; nos invita a dejar el orgullo y el rencor, y a alegrarnos con la verdad. Por eso, amar también implica reconocer nuestros errores, pedir perdón y buscar la justicia cuando alguien ha sido lastimado.

Hoy podemos hacer visible el amor de Dios con una acción concreta: una palabra que consuele, tiempo para quien se siente solo o un gesto de generosidad. Así, la fe se vuelve cercana y transforma nuestra vida cotidiana.

Don Emiliano Ascencio

La alegría de las cosas pequeñas

Es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.

Eclesiastés 3:13 · Reina-Valera 1960

A veces esperamos una gran noticia para sentirnos felices y, mientras llega, dejamos pasar los regalos que ya tenemos delante: el aroma del café por la mañana, una conversación tranquila, la luz que entra por la ventana o el descanso después de un día de trabajo.

La Biblia nos invita a alegrarnos, hacer el bien y recibir con gratitud el fruto de nuestra labor.

Disfrutar de un momento sencillo no significa ignorar las preocupaciones. Significa detenernos lo suficiente para reconocer que, aun en medio de ellas, hay motivos para agradecer a Dios.

Hoy mira con atención tu día. Escucha una risa, contempla el cielo, saborea tu comida y agradece la compañía de quienes te rodean. La vida también se vive en esos instantes pequeños. Cuando aprendemos a recibirlos con gratitud, descubrimos cuánta belleza cabe en un día común.